Las fiestas de Gracia son mi evento preferido de Barcelona. En mi opinión, este barrio es el mejor para vivir y salir para tomar una copa, cenar o ir al cine… Me encanta Gracia y, por supuesto, eso hace que esta semanita de cada mes de agosto sea muy especial.
Los vecinos se reúnen para decorar las calles o ayudar de otra forma, porque hay un concurso que elige la mejor ornamentación. Sólo se puede utilizar material reciclado, por eso es más interesante el resultado del proceso creativo.
Desde que visité las Fiestas de Gracia por primera vez, la Calle Verdi es la favorita. Realmente el nivel del decorado de esta calle es bastante superior que el de las demás. Bueno, los últimos años se ha reducido la diferencia de nivel; las otras calles del barrio han trabajado mejor, y la disparidad ya no es tan evidente.
La calle Verdi este año estaba preciosa, como siempre, y el tema era la edad media, con título “Verdieval”.
¡Impecable! Ha sido, una vez más, la gran ganadora de esta edición de la fiesta.
También se destacó la calle Joan Blanques -entre San Lluis y Encarnació- que se parecía a un bosque encantado, y la misma calle entre Encarnació y Congost, con su bonito juego de iluminación y techo de colores. La plaza Villa de Gracia -antes se llamaba Rius i Taulet- también estaba muy bonita, con la temática “sueña”, aprovechando un montón de cápsulas de Nespresso en su decoración. Como siempre, presentó sus trabucaires (que los odio, no entiendo tanto ruido inútil) y sus castellers (estos sí que me encantan). ![]()
Solo me supo mal no haber hecho fotos a la calle Tordera, que había montado un vagón de tren muy bonito, y se llevó el segundo puesto.
Os dejo algunas imágenes en esta galería, pero podéis ver a todas en mi Flickr, como siempre.





















































